
María Eugenia Kromholc presenta su libro “7, el número perenne”, un ensayo sobre simbolismo y esoterismo
Por Redacción La Quincena.
Los símbolos han ocupado un lugar central en las distintas culturas a lo largo de la historia, como herramientas para interpretar la realidad y explorar las preguntas fundamentales de la experiencia humana. Dentro de ese universo, los números adquirieron una relevancia particular por las interpretaciones que recibieron en diferentes épocas y sistemas de pensamiento.
En ese contexto, la periodista y escritora María Eugenia Kromholc desarrolló “7, el número perenne”, un ensayo simbólico-hermenéutico que reúne una investigación de varios años sobre las interpretaciones del siete.
La especialista dialogó con La Quincena para contar las características de su obra que recorre la presencia del número siete en las antiguas civilizaciones, la psicología profunda, la filosofía, la alquimia, la Cábala y el Tarot, y propone un acercamiento a los distintos significados asociados con este númer
La obra también tendrá su lugar en el ámbito del 8.º Congreso Internacional de Tarot Argentina 2026, que se realizará el sábado 18 de octubre en el Hotel Quorum de Córdoba Capital. En ese espacio, Kromholc presentará su libro, mientras que Esotérica Conejo Blanco Casa Editorial participará con una selección de publicaciones y mazos.
El número siete y su presencia histórica
¿Cómo nació la investigación que dio origen a 7, el número perenne y qué fue lo que despertó su interés particular por el número siete?
La investigación nació de una pregunta. No empecé buscando respuestas sobre el siete, sino tratando de entender por qué el siete aparecía tantas veces. En el Tarot, en la Biblia, en la alquimia, en la Cábala, en la filosofía, entre otros, aparecía una y otra vez, atravesando épocas y culturas y cuanto más buscaba, más aparecía. Eso despertó mi curiosidad. Hay números que utilizamos para contar y medir, pero hay otros que, además, parecen haber adquirido una vida simbólica. El siete es uno de ellos. A partir de ahí comenzó una investigación. El siete fue una especie de hilo del que fui tirando y que me llevó hacia territorios muy diferentes: la historia de las religiones, la filosofía, el pensamiento hermético, la psicología profunda, el Tarot y también hacia una pregunta que atraviesa todo el libro: qué hacemos los seres humanos cuando necesitamos darle forma a aquello que todavía no podemos explicar completamente.
A lo largo del libro aborda la presencia del siete en distintas tradiciones y disciplinas, como la filosofía, la alquimia, la Cábala y el Tarot. ¿Qué elementos en común encontró entre esas diferentes formas de interpretar el número?
Lo primero que encontré fue que no hay un único significado del siete. El siete puede representar una totalidad, un ciclo, una culminación, un camino de transformación. Y encontré algo que me interesa muchísimo: el lugar que ocupa un símbolo también construye su significado. Lo interesante es observar qué función cumple el número en cada tradición. Sin embargo, hay algo que vuelve constantemente: la idea de que el siete organiza una experiencia de totalidad que todavía conserva algo de misterio. Por eso me interesó más estudiar sus relaciones. El siete no es solamente un número al que se le atribuyeron propiedades mágicas. Es una forma en la que distintas culturas intentaron pensar el mundo.
El ensayo está compuesto por siete capítulos y plantea que esa estructura también forma parte de la experiencia que propone la obra. ¿Qué buscó generar en el lector a través de esa decisión?
Quise que el libro no solamente hablara del siete, sino que estuviera construido alrededor del siete. Por eso los siete capítulos no son solamente una decisión estética. Son también una forma de poner al lector dentro de su estructura. Al abrir el libro entramos en el siete y lo miramos desde lejos. Es un libro que desde el comienzo se plantea como iniciático, ya en las palabras elegidas para los títulos busca que te involucres, que puedas advertir que hay algo que se repite, que se completa y que al mismo tiempo deja una puerta abierta. En ese sentido, me gustaría que sientan que “7, el número perenne” no termina exactamente cuando termina la última página.
La publicación de este libro también marca el inicio de Esotérica Conejo Blanco Casa Editorial. ¿Qué motivó la creación de este nuevo espacio y qué tipo de textos y saberes buscan recuperar a través de su catálogo?
Esotérica Conejo Blanco Casa Editorial nace de una necesidad que venía sintiendo: la importancia de recuperar una conversación, un mapa. Durante mucho tiempo, determinados saberes quedaron encerrados en dos extremos. Por un lado, fueron tratados como superstición y descartados sin demasiada investigación. Por otro, fueron convertidos en productos de consumo rápido, despojándolos de su profundidad histórica, filosófica y simbólica. A mí me interesa un tercer camino. Quiero recuperar textos y autores vinculados con el hermetismo, la magia, el simbolismo, el Tarot, y otras tradiciones de conocimiento, pero volver a ponerlos en circulación con una mirada contemporánea, rigurosa y, al mismo tiempo, abierta. Conejo Blanco nació primero como una casa esotérica y una librería especializada. La editorial es, de alguna manera, una consecuencia natural de ese recorrido. La intención es construir una biblioteca, un catálogo con identidad, recuperar una tradición y volver a establecer un diálogo que nunca debería haberse interrumpido.
Después de años de investigación y de llevar el número siete a distintas dimensiones del conocimiento, ¿qué preguntas sobre el ser humano considera que este símbolo permite formular que difícilmente podrían abordarse desde una mirada exclusivamente racional?
Creo que el siete permite preguntarnos por algo que la razón, por sí sola, muchas veces deja afuera: la necesidad humana de encontrar sentido. Podemos explicar muchas cosas. Podemos medir, clasificar, establecer relaciones causales. Pero hay una diferencia entre explicar algo y encontrarle un sentido.El pensamiento simbólico no viene necesariamente a competir con el pensamiento racional. Puede hacer otra pregunta. El siete me interesa precisamente porque aparece en esa frontera. Es un número perfectamente racional, porque podemos contar hasta siete. Pero culturalmente se convirtió en algo mucho más que eso.
El simbolismo propone interpretar aquello que muchas veces no puede expresarse de manera literal. ¿Qué cree que puede encontrar una persona en estos lenguajes simbólicos cuando intenta comprender aspectos de su propia experiencia?
Creo que puede encontrar una forma diferente de hacerse preguntas. El símbolo no necesariamente nos da una respuesta. Y quizás ese sea uno de sus mayores valores. El símbolo trabaja conserva una parte que no se agota en una sola interpretación y oor eso puede convertirse en una herramienta poderosa para pensar la propia experiencia. Y hay una frase que resume buena parte de mi manera de entender el símbolo: el símbolo no es solamente aquello que interpretamos. Es también aquello que nos interpreta.
En un contexto atravesado por la inmediatez y la sobreabundancia de información, ¿qué sentido tiene recuperar tradiciones herméticas y formas de conocimiento simbólico?
Creo que justamente por vivir en una época de tanta información necesitamos recuperar espacios de interpretación. La información responde muchas veces al “qué”. El símbolo puede ayudarnos a volver a preguntar por el “para qué”, por el “qué significa para mí”, por el lugar que ocupa algo dentro de una historia más grande. Por eso no creo que recuperar las tradiciones herméticas signifique volver al pasado. Al contrario: puede ser una manera de discutir con el presente.
No se trata de abandonar la razón, la ciencia o el pensamiento crítico. Se trata de ampliar el campo de preguntas. Las tradiciones simbólicas nos recuerdan que el ser humano siempre necesitó construir puentes entre lo visible y lo invisible, entre lo que sabe y lo que todavía desconoce. Y quizás por eso el siete siga apareciendo. Porque seguimos siendo los mismos seres humanos que hace miles de años levantaron los ojos hacia el cielo e intentaron encontrar allí un orden. La diferencia es que hoy tenemos muchísimas más respuestas y seguimos teniendo las mismas preguntas.
Fuente fotografías: prensa María Eugenia Kromholc.
Para adquirir el libro: https://www.tiendaesotericaconejoblanco.com.ar/productos/7-el-numero-perenne/




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