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title: "Edesur usurera: la Justicia frenó una factura de $174 millones que amenazaba a una fábrica de Quilmes"
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description: "El Juzgado Federal de Quilmes impidió que Edesur corte la electricidad a Protefilm mientras se discute el reclamo de la pyme contra los nuevos cargos tarifarios. La fábrica advirtió que la deuda ponía en peligro su continuidad y 70 puestos de trabajo."
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date_published: "2026-09-18T07:48:00-03:00"
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# Edesur usurera: la Justicia frenó una factura de $174 millones que amenazaba a una fábrica de Quilmes

![nota 4](/download/multimedia.normal.b8b33a2dcefc83e8.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Una factura de electricidad por más de $174 millones llevó a una fábrica del Conurbano Sur hasta la Justicia. Protefilm, una pyme industrial dedicada a la producción de plásticos, consiguió una medida cautelar que impide a Edesur cortarle el suministro mientras se analiza el reclamo contra los cargos incluidos en sus boletas.

Detrás del expediente aparecen 70 puestos de trabajo y una discusión que ya recorre talleres y plantas industriales: cuánto puede aumentar la energía antes de convertirse, directamente, en un problema para seguir produciendo.

La resolución fue dictada por el Juzgado Federal de Quilmes, a cargo de Luis Antonio Armella. La medida no elimina la deuda ni resuelve todavía si los cuadros tarifarios cuestionados son válidos. Hace algo más inmediato: obliga a mantener conectada la planta mientras continúa la discusión judicial.

La diferencia es enorme. Para una industria, quedarse sin electricidad no significa apagar unas luces hasta conseguir dinero. Significa detener máquinas, perder producción y cortar el circuito que permite precisamente generar los ingresos necesarios para pagar salarios, proveedores, impuestos y servicios.

Protefilm llegó a esta instancia después de acumular facturas por más de $174 millones. Según la presentación de la compañía, determinados cargos vinculados con la potencia contratada registraron incrementos de hasta 300%, aun cuando la actividad industrial se encontraba afectada por la caída de la demanda.

La empresa incluso recurrió al crédito para afrontar vencimientos. Es una fotografía incómoda de la economía real: endeudarse no para comprar una máquina, ampliar una nave o incorporar trabajadores, sino para pagar electricidad.

**Una cautelar que puede mirar más allá de una fábrica**

El punto más sensible del expediente está en los cargos fijos. Protefilm cuestionó particularmente los conceptos ACPOT y CESTAB, relacionados con la potencia eléctrica contratada. Su planteo sostiene que esos componentes crecieron de manera desproporcionada respecto de la utilización efectiva de energía.

Ahora esa discusión deberá atravesar el proceso judicial. La cautelar no declaró ilegales las tarifas ni resolvió el planteo de fondo. Tampoco puede afirmarse todavía que automáticamente proteja a cualquier otra empresa que reciba una factura elevada. Cada caso deberá acreditar su situación.

Pero el antecedente tiene peso porque un juez federal consideró que existía suficiente urgencia para impedir el corte mientras analiza el conflicto. Entre cobrar inmediatamente y preservar el funcionamiento de una unidad productiva, la medida cautelar protegió temporalmente la continuidad de la fábrica.

La discusión adquiere otra dimensión cuando aparecen los 70 trabajadores. Una tarifa industrial no termina en la caja de una empresa. Forma parte del costo de cada producto y condiciona decisiones sobre turnos, inversiones, producción y empleo.

Por eso el conflicto excede a Protefilm. Las industrias electrointensivas y las pymes con maquinaria permanente necesitan previsibilidad sobre uno de sus principales insumos. Cuando la energía aumenta mientras las ventas pierden fuerza, el empresario dispone de pocas salidas: absorber el costo, trasladarlo al precio, endeudarse, reducir producción o achicar estructura.

La consigna "Edesur usurera", que desde hace tiempo aparece en reclamos territoriales contra la distribuidora, encuentra en Quilmes un capítulo distinto. Esta vez no se trata solamente de vecinos cuestionando facturas o cortes, sino de una fábrica que llevó el conflicto tarifario ante un juzgado federal y consiguió una protección urgente para seguir conectada.

El debate de fondo continúa abierto. La Justicia deberá resolver los cuestionamientos presentados contra la estructura tarifaria y determinar hasta dónde alcanza el derecho de la distribuidora a reclamar los montos facturados. Protefilm, por su parte, tendrá que sostener su planteo durante el proceso.

Lo concreto ocurre mientras tanto, detrás de las puertas de la planta. Setenta familias dependen de que las máquinas sigan funcionando. Una factura eléctrica terminó poniendo esa continuidad en discusión y obligó a intervenir a un juez.

En el Conurbano industrial, donde cada fábrica que resiste sostiene una pequeña red de trabajadores, proveedores y comercios, esa diferencia importa. La cautelar no solucionó la crisis de Protefilm ni convirtió una resolución individual en una regla general. Pero estableció algo bastante menos abstracto: mientras la Justicia discute cuánto corresponde pagar, Edesur no podrá apagar la fábrica.

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