
Conurbano Sur: leve mejora de las ventas pyme, pero el online avanza mucho más rápido
Las ventas online de comercios con local físico crecieron 19,4% y ponen bajo la lupa cómo están cambiando los hábitos de compra en los centros comerciales del Sur.
Septiembre dejó una señal que, mirada sola, podría parecer alentadora: las ventas minoristas de las pymes terminaron apenas 0,3% por encima del mismo mes del año pasado.
El problema aparece cuando se mira el resto de la foto.
Frente a agosto, el consumo cayó 1,2% y durante los primeros nueve meses de 2026 acumula un retroceso del 2,1%. La mejora interanual existe, pero todavía no alcanza para hablar de una recuperación firme del comercio.
El relevamiento nacional de CAME muestra además que esa sensación tampoco llegó con fuerza a los mostradores.
Sólo el 5,6% de los comerciantes consultados respondió que se encuentra mejor que un año atrás. El 44,3% dijo estar peor y prácticamente la mitad consideró que su situación no cambió.
El número ayuda a entender por qué una suba del 0,3% puede convivir con comercios que todavía sienten el consumo frenado.
Las familias siguen comprando, pero con otra lógica. Hay más reposiciones pequeñas, búsqueda de promociones y postergación de gastos que pueden esperar. Para muchos negocios, sostener volumen empieza a depender de descuentos, cuotas y una rotación mucho más ajustada.
Las diferencias entre rubros muestran ese comportamiento.
Textil e indumentaria terminó septiembre 5% arriba en la comparación anual y calzado y marroquinería avanzaron 3,5%. Ferreterías, materiales eléctricos y de construcción crecieron 3,3%, mientras farmacia mejoró 1,5% y perfumería 0,7%.
Del otro lado, alimentos y bebidas retrocedieron 3,1% y bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles cayeron 3,4%.
Pero incluso entre quienes vendieron más aparece una advertencia.
En algunos sectores, especialmente ropa y calzado, parte de la mejora se consiguió mediante promociones y menores márgenes. Es decir: entra mercadería, se concreta la venta y circula dinero, pero no necesariamente queda más ganancia.
Para una pyme, esa diferencia puede ser decisiva.
Vender sirve para mantener caja, pagar proveedores, afrontar salarios y sostener el negocio abierto. Pero si cada operación necesita un descuento mayor, la recuperación de unidades vendidas puede convivir con una rentabilidad todavía muy presionada.
El mostrador también se mudó al celular
El dato que más se despega del resto del informe no aparece dentro del local.
Las ventas online realizadas por comercios que también tienen presencia física crecieron 19,4% frente a septiembre de 2025 y 8,7% respecto de agosto.
La diferencia con el comportamiento general es enorme.
Mientras el comercio minorista apenas consiguió igualar y superar por unas décimas el nivel de un año atrás, el canal digital avanzó a dos dígitos.
Eso no significa que el local a la calle haya dejado de importar.
En muchos casos ocurre exactamente lo contrario: el comercio conserva vidriera, depósito, personal y punto de retiro, pero una parte creciente de la decisión de compra ocurre antes, desde el teléfono.
El cliente mira precios, compara, pregunta por WhatsApp, busca una promoción, compra por una plataforma y después puede terminar retirando en el mismo negocio que antes recorría para decidir qué llevar.
Para los centros comerciales del Conurbano, ese cambio importa tanto como el porcentaje general de ventas.
La discusión ya no pasa solamente por cuánta gente camina una avenida comercial un sábado. También importa cuántas operaciones consigue cerrar cada negocio durante toda la semana desde redes sociales, tiendas propias y plataformas.
Y ahí aparece una nueva diferencia entre comercios.
Tener un local ya no garantiza tener canal digital, logística, catálogo actualizado, medios de pago competitivos y capacidad para responder consultas durante todo el día.
Para algunas pymes, internet amplía mercado.
Para otras, agrega costos y una competencia todavía más grande por precio.
El relevamiento de CAME no permite saber cómo se repartieron estos comportamientos específicamente entre municipios del Conurbano bonaerense. El próximo paso será bajar esa discusión al territorio.
Habrá que mirar qué ocurre en los centros comerciales del Norte, Oeste y Sur, cuáles son los rubros que efectivamente recuperaron movimiento y cuántos negocios están vendiendo más a costa de resignar margen.
También habrá que medir cuánto pesa ya el online dentro de comercios que todavía pagan alquiler, empleados y servicios por mantener una persiana abierta.
Septiembre dejó una mejora mínima frente a un año atrás.
Pero el acumulado continúa en rojo, el último mes volvió a caer y casi la mitad de los comerciantes dice estar peor.
La señal más clara quizá esté en otro lugar: mientras el consumo físico intenta sostenerse, una parte cada vez mayor de la pelea por cada venta ocurre detrás de una pantalla.








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