
Peaje en San Vicente: hasta $64 mil por mes para vecinos y preguntas al Municipio
El peaje se instaló sobre un corredor de fuerte movimiento laboral y productivo y todavía falta conocer qué intervención tuvo el Municipio antes de su puesta en marcha.
Desde este jueves, atravesar la Ruta 6 por San Vicente tiene un costo que hasta ayer no existía. AUBASA puso en funcionamiento el nuevo sistema de peaje electrónico sin barreras en la estación ubicada alrededor del kilómetro 51, cerca del cruce con la Ruta 210. Los vehículos son identificados mediante patente y TelePASE y pueden continuar circulando sin detenerse frente a una cabina.
Para quien utiliza la ruta todos los días, sin embargo, el cambio más concreto no es tecnológico. Es económico.
Un automóvil de dos ejes paga $1.838,64 fuera del horario pico y $2.298,30 durante la franja de mayor circulación. Si un usuario sin bonificación atraviesa el peaje dos veces por jornada, durante veinte días hábiles y siempre en horario pico, la cuenta llega a $91.932 mensuales.
Los vecinos de San Vicente tienen previsto un régimen diferente. El contrato establece una bonificación del 30% para quienes acrediten domicilio, utilicen reiteradamente la autovía y cumplan las condiciones del abono para vehículos de categoría 1. Con ese descuento, la tarifa actual queda en $1.287,05 fuera del horario pico y $1.608,81 en hora pico.
Para un residente que hiciera las mismas 40 pasadas mensuales en horario pico, el gasto sería de unos $64.352. Es menos que la tarifa plena, pero sigue siendo un costo nuevo para quien necesita atravesar ese punto todos los días.
Y no quedará necesariamente congelado en esos valores. El esquema aprobado para la Ruta 6 contempla actualizaciones trimestrales de las tarifas mediante un coeficiente vinculado con la evolución de los costos y el IPC.
Para el transporte pesado, la cuenta sube mucho más rápido. Un vehículo de cinco o seis ejes paga $9.193,20 en horario pico y uno de más de seis ejes llega a $11.491,50 por pasada. Una ida y vuelta de un camión de la categoría superior puede superar así los $22 mil.
Eso importa particularmente en San Vicente.
La Ruta 6 no funciona solamente como vía de paso para automovilistas que recorren largas distancias. Forma parte de la circulación cotidiana del distrito y conecta con la Ruta 210, uno de sus accesos principales. El propio Municipio realiza operativos en ese cruce y lo presenta como un punto utilizado diariamente por quienes entran y salen de la zona.
También es un corredor productivo. A lo largo de estos años, el propio intendente Nicolás Mantegazza destacó públicamente el peso de las rutas provinciales para “el vecino, la producción, el campo y la industria”, y señaló el crecimiento del tránsito de vehículos livianos y pesados en el distrito.
Sobre la misma Ruta 6 se desarrolla además una parte de la actividad industrial local y la traza conecta a San Vicente con otros corredores del Sur bonaerense.
El peaje, por eso, no suma únicamente un gasto al auto particular. También entra en la cuenta de los trabajadores que viajan, los proveedores que entran y salen del distrito y los camiones que utilizan la autovía para mover mercadería.
La posición del Municipio
El nuevo peaje tampoco apareció de un día para otro. La concesión de la Ruta 6 contemplaba desde hace años estaciones de cobro en San Vicente, General Las Heras y Cardales. El propio contrato ya preveía el descuento del 30% para residentes que utilizaran reiteradamente la autovía.
Durante 2026 se aprobó además el cuadro tarifario que terminó entrando en funcionamiento ahora, después de la instalación del sistema electrónico.
San Vicente conocía también desde hace años la importancia estratégica de esa ruta. Mantegazza recorrió obras sobre la Ruta 6 junto con autoridades provinciales y sostuvo públicamente que la traza estaba vinculada con la conectividad y con el movimiento de camiones y maquinarias asociado a las actividades económicas del distrito.
Lo que no aparece con la misma claridad es cuál fue la posición del gobierno municipal frente al comienzo efectivo del cobro.
Hasta la tarde de este jueves, La Tercera no encontró entre la información pública consultada un pronunciamiento municipal que explicara si San Vicente pidió cambios en el esquema, reclamó beneficios adicionales para usuarios frecuentes o realizó alguna presentación específica por el impacto sobre trabajadores y sectores productivos.
Eso no significa que no haya podido existir alguna gestión administrativa o conversación con Provincia y AUBASA que no haya sido difundida.
Pero desde que el peaje empezó a cobrarse, esas gestiones —si existieron— pasan a tener interés público.
También cambia la pregunta sobre el descuento del 30%. Ya no se trata de saber si hay una bonificación, porque está prevista. La cuestión es si el Municipio considera suficiente que un vecino que necesita atravesar diariamente el peaje pueda gastar alrededor de $64 mil por mes bajo el supuesto de dos pasos diarios en horario pico.
Lo mismo vale para la actividad productiva.
¿San Vicente evaluó el impacto sobre empresas y proveedores? ¿Hubo algún planteo por el costo para transportistas? ¿Se analizaron tratamientos específicos para trabajadores que cruzan todos los días? ¿El Municipio intervino en la definición del régimen para residentes?
Son preguntas particularmente relevantes en una gestión que viene presentando la conectividad vial y el crecimiento productivo como parte de su agenda. En los últimos años, Mantegazza mantuvo distintas reuniones con Vialidad provincial para reclamar y coordinar obras sobre los corredores que atraviesan el distrito.
AUBASA sostiene, por su parte, que el nuevo modelo permite financiar la operación y mantenimiento de la autovía y prestar servicios de asistencia sobre el corredor. Organizaciones de usuarios viales cuestionan el sistema y advierten sobre su impacto en los costos de transporte. Esas posiciones forman parte de una discusión que recién empieza con el cobro efectivo.
Para San Vicente, mientras tanto, el impacto ya puede medirse en cada viaje.
Un residente tiene una bonificación del 30%, pero igualmente incorpora un gasto que antes no existía. Un trabajador que pasa todos los días tendrá que sumarlo a su presupuesto y un camión que entra y sale del corredor puede acumular varios miles de pesos en una sola jornada.
El peaje ya empezó a cobrarse y los vecinos ya pueden calcular cuánto agrega a sus viajes.
Lo que todavía no está claro es qué intervención tuvo el Municipio de San Vicente antes de que ese costo llegara a la Ruta 6.




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