El trueque reaparece en Avellaneda como alternativa cotidiana

En zonas como Wilde, Villa Corina y Sarandí, crecen las redes de intercambio comunitario ante la caída de los ingresos, en un escenario marcado por la inflación y la inestabilidad económica.
Región 20/04/2026

NOTA 3La persistente suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo reactivaron las prácticas de trueque en barrios y comunidades, reflejando la profundidad de la crisis y la búsqueda de soluciones fuera del mercado formal.

 

En distintos puntos de Avellaneda, como Villa Corina, Wilde y Sarandí, vecinos organizan ferias barriales y grupos comunitarios donde el intercambio, la compra y la venta aparecen como estrategias de subsistencia. Alimentos básicos, ropa y otros productos circulan durante estas jornadas, en un contexto de creciente tensión económica.

 

Esta dinámica surge en medio de una inflación sostenida y de la caída de los salarios frente a los precios, factores que condicionan la vida cotidiana en los barrios. Lo que parecía un recuerdo de la crisis de 2001 vuelve a instalarse: el trueque reaparece como una herramienta frente a la urgencia.

 

Según relató Teresa, organizadora de los encuentros que se realizan en el club El Porvenir de Wilde, ubicado en Mansilla 6350, entre San Carlos y Esteban Echeverría, esta práctica se convirtió en un mecanismo para sobrellevar la situación. “No lo hacemos por gusto, lo hacemos por necesidad”, explicó.

 

Si bien se trata de una modalidad limitada, el fenómeno expone las dificultades que atraviesan muchos vecinos ante la pérdida del poder adquisitivo y la falta de ingresos estables.

 

La presión económica, el desempleo y la suba constante de precios impactan con mayor fuerza en los sectores populares, donde estas prácticas también son interpretadas como formas de resistencia. En paralelo, el contexto macroeconómico y las restricciones fiscales agravan el escenario, profundizando los niveles de pobreza.

 

El regreso del trueque, más allá de su alcance, funciona como un síntoma social que refleja cómo amplios sectores recurren a la creatividad y la solidaridad para enfrentar un presente marcado por la urgencia.

 

El trueque en las últimas décadas

 

En las últimas décadas, el trueque multirecíproco ha emergido como mucho más que una simple transacción comercial; se ha convertido en una alternativa de vida para aquellos excluidos por el modelo económico imperante.

 

En un país donde las mesas están llenas de angustias más que de comida, se presenta un modelo que busca reescribir historias ligadas a la supervivencia y la esperanza. Hoy en Bernal empiezan a llegar otra vez los primeros, como en aquel 2001.

 

Fuerte en el 2001 y parte del 2002, esta actividad salvó a miles de familias en plena crisis económoca y social. Tres vecinos quilmeños, Carlos De Sanzo, Horacio Covas, y Rubén Ravera, idearon esta nueva forma de intercambio ante la falta de trabajo y dinero. Y fue justamente en Bernal donde se armaron para darle batalla a la crisis. Luego, ya en inicios de 2002, los lugares (nodos) superarían los 4500.

 

Los impulsores afirman que "la esencia de este movimiento desafía la omnipotencia del dinero, demostrando que el sistema puede ofrecer respuestas donde antes había silencio. Nuestra propuesta busca explorar el ser y sentirlo en cada individuo, enfrentando la falta de valores éticos que permea la sociedad actual. No se trata solo de una solución para la pobreza material, sino de una respuesta a la pobreza espiritual que aflige a la especie humana".

 

A través del Trueque Victoria, en pleno Bernal y a metros de las vías, se teje un nuevo concepto social donde cada individuo es un prosumidor, la célula vital de un movimiento que trasciende los estratos sociales. Este transmercado no se dirige a una élite ni a sectores específicos; está arraigado en la vida cotidiana y responde a la problemática socioeconómica y espiritual que la mayoría de los vecinos enfrentan.

 

Este mercado social no persigue el lucro, sino que aspira a que todos ganen, a que cada integrante se sienta satisfecho con el intercambio realizado. En medio de una crisis que parece propiciar un genocidio de la especie humana, este sistema se erige como un contrapeso que aborda no solo la pobreza material, sino también la espiritual, promoviendo un reencuentro con valores fundamentales como la reciprocidad y la solidaridad.

 

En un país en crisis, el trueque se revela como una oportunidad histórica para cambiar y reconstruir. La Red Global de Trueque transforma la escasez en abundancia, evidenciada en los clubes y ferias de trueque que se han sumado por todo el país. Más que transacciones, estas experiencias encarnan una actitud positiva, un bienestar palpable y rostros felices. Aquí, las personas resuelven sus necesidades sin agotar un poder adquisitivo que hoy es limitado

en Bernal.

 

Así, del trueque a la transformación, se revela un camino de reconstrucción del tejido social, desafiando paradigmas y proponiendo una nueva forma de entender la economía, la comunidad y la vida misma. El Club de Trueque Victoria funciona los domingos a partir de las 11 en Victoria 50, Bernal.

 

Los números del Trueque Tiempo atrás, en plena crisis del 2000 el Trueque movía alrededor de 1200 millones de pesos con el intercambio de productos y servicios que ayudaba a subsistir a 2.5 millones de personas en el país.

La Red Trueque se manifestó en toda la argentina y se extendió a otros países limítrofes. Y tal fue su envergadura que, en varias provincias, algunos municipios aceptaron los bonos del Trueque.

La tasa de crecimiento proyectaba cifras de participación millonarias. Y para inicios de 2002 se superaban los 4.500 nodos.

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