Cortes de luz diarios en la Ruta 58: countries sin respuestas y vecinos rehenes de la desidia

Los cortes de energía eléctrica se han convertido en una constante alarmante sobre la Ruta Provincial 58, especialmente en la zona donde se concentran numerosos barrios privados y countries.

Región 02/01/2026
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Lejos de tratarse de episodios aislados, los apagones se repiten todos los días, afectando a miles de vecinos que pagan servicios de alto costo pero reciben una prestación deficiente y peligrosa.

 

La situación es crítica. Los cortes —que dependen de la subestación eléctrica de Glew— se producen sin aviso previo, con duraciones prolongadas y en horarios clave, lo que deja a familias enteras sin luz, sin agua (por la falta de bombeo), sin conectividad y sin posibilidad de trabajar o estudiar desde sus hogares.

 

A pesar de los reiterados reclamos, no hay soluciones de fondo. La infraestructura eléctrica de la zona muestra signos evidentes de saturación frente al crecimiento exponencial de urbanizaciones cerradas, pero las inversiones necesarias no llegan. Mientras tanto, los vecinos quedan atrapados entre tarifas elevadas y un servicio que no resiste la demanda mínima.

 

La falta de respuestas oficiales agrava el malestar. No hay informes claros, cronogramas de obras ni comunicaciones transparentes. El silencio de las autoridades y de la empresa prestataria resulta tan grave como los cortes mismos, porque expone una peligrosa combinación de abandono y desinterés.

 

Además, los apagones reiterados generan riesgos concretos: fallas en sistemas de seguridad, daños en electrodomésticos, complicaciones para personas electrodependientes y un impacto directo en comercios y trabajadores de la zona. La Ruta 58, uno de los corredores de mayor crecimiento del distrito, funciona hoy con un servicio eléctrico propio de una zona olvidada.

 

Los vecinos exigen respuestas urgentes. No alcanza con parches ni con promesas. Se necesita inversión real, ampliación de la capacidad de la subestación de Glew y un plan serio de mantenimiento. La energía eléctrica no es un lujo: es un derecho básico.

 

Mientras tanto, los cortes siguen. Todos los días. Y la paciencia se apaga al mismo ritmo que la luz.

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